La caducidad de las traducciones

Hace tiempo, cuando tuve que realizar mi Trabajo de Fin de Grado, opté por la rama de la traducción audiovisual, porque era lo que más me interesaba. Y me sigue interesando, ya que luego me especialicé en la traducción audiovisual y la localización y, actualmente, la mayoría de mis encargos son de este tipo.

Mientras hacía el marco teórico (sí, eso que nos vuelve locos a todos), me di cuenta que había un término que no paraba de repetirse: la caducidad de las traducciones. Y yo me pregunté, ¿pero la traducción caduca? Pues parecía ser que sí.

La mayoría de los autores defendía que, al traducir, había que mantener un vocabulario lo más neutral posible para que pasados unos años no desentonara mucho la traducción. De hecho, uno de los doblajes más criticados respecto a eso es la serie El príncipe de Bel-Air.

Todos amamos a Will Smith y a su familia en esta serie. Sin embargo, a pesar de ser una familia estadounidense de Los Ángeles, los personajes mencionaban al equipo de fútbol sevillano Betis y hacían chistes con los de Lepe. ¿Y no quedaba raro? Sí, y mucho.

Ahora pongámonos a pensar en lo cómica que era esta serie, en las risas enlatadas que se escuchan detrás de casi cada frase. Imaginaos que los chistes los hubieran hecho con personajes de la época famosos en EE. UU. ¿Habría tenido esta serie tanto éxito en España? Estoy segura de que no. Hoy en día, después de tantas series estadounidenses exportadas y gracias a la globalización, la mayoría de los españoles saben quién es Oprah Winfrey o qué es el Show de Ellen. Pero lo cierto es que en los 90, que es cuando se emitió esta serie, no era tan común conocer estos datos. Tampoco es la única serie que sufrió este tipo de españolizaciones: en Futurama hablan de Melody y, en Friends, de Arguiñano.

Aún así, aunque soy partidaria de no encender las antorchas contra ningún traductor, sigue sonando raro. En mi opinión, no hay que tener miedo a innovar en la traducción y siempre es mejor inventarse una broma de cero que hacer un calco sin sentido del original.

¿Cuál es la mejor solución entonces? Cambia el original, juega con el español, usa referencias culturales parecidas, pero evita si es posible, personajes o nombres propios demasiado arraigados en la cultura. Por ejemplo, si la broma hace referencia a una cantante estadounidense que no conoce nadie, no lo cambies por Lola Flores; usa otra cantante más conocida de EE. UU. o haz una broma que no incluya el nombre de nadie, aunque eso implique empezar de cero.

¿Conocéis alguna otra serie o película con ejemplos similares? ¿Cómo resolvéis vosotros este tipo de conflictos?

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