El día en que el traductor decide ser diseñador web

Como ya comenté en la entrada anterior, cuando uno da el paso de ser autónomo y montar su propio negocio, tiene que tener en cuenta muchas cosas. Hay que pensar que tú y solo tú eres el que lleva las riendas de la empresa, lo cual puede ser algo bueno y, también, algo caótico.

Hoy en día, una de las primeras cosas que es imprescindible cuando tienes un negocio, sea del tipo que sea, es tener presencia online. Parece algo muy obvio, pero el tener una página web, unas redes sociales bien gestionadas y planificar el marketing puede suponer una gran diferencia a la hora de atraer nuevos clientes y dar sensación de profesionalidad.

Así que, cuando tomas la decisión de ponerlo todo en marcha, sabes que es algo que tienes que hacer de forma casi obligatoria. Como novato que eres, te metes en San Google a que te diga cuánto vale hacerte una página web y te vuelves loco. Te saldrán miles de anuncios, cientos de páginas ofreciéndote ese servicio, todas parecen profesionales y te muestran páginas muy curradas pero, ¿cuánto te cuesta?

Pues mucho.

Bueno, honestamente no considero que sea mucho (los diseñadores también pagan facturas y tienen que comer), pero sí es cierto que para una persona que empieza, que prácticamente tiene el negocio medio en el aire, no es un gasto asumible. En mi búsqueda, acudí a Website for translators, que está especializada en nuestro sector y encontré una oferta bastante completa por menos de 900€ y luego descubrí otras empresas que ofrecían paquetes más básicos por unos 300€. El precio, repito, no es que sea caro, simplemente es una inversión que quizás puedas plantearte más adelante.

Entonces, ¿qué? ¿Me quedo sin página? ¡Que no cunda el pánico! Internet, como con todo, tiene opciones para todos los gustos y bolsillos.

En mi caso, me decanté por Webnode. Te ofrecen plantillas de forma gratuita que puedes personalizar de forma muy simple y rápido. Una vez que la tengas terminada, solo tienes que pagar el domino y el alojamiento y estás listo para tener una página web con el nombre propio de tu empresa. Tienen un paquete premium por 4.99€/mes que te permite tener tu propio dominio, alojamiento, una cuenta de correo electrónico personalizada y tráfico limitado, pero suficiente para empezar.

Como esta web, podéis encontrar otras, como Wix, que ofrece más posibilidades para modificar y personalizar la página pero, si quieres tener tu propio dominio y alojamiento, te cuesta un poco más (unos 10€ al mes). Puedes probar ambas, como hice yo, y luego decantarte por la que mejor te haya quedado.

¿Y qué hago con el logo? Ahí ya tengo que decirte que no hay forma de tenerlo gratis. Solo tendrás dos opciones: pagar a un diseñador que te lo haga o, si eres autodidacta, buscarte un curso de diseñador gráfico básico o photoshop y hacerlo tú mismo. Para mí, la mejor opción fue tirar de contactos y un amigo se animó a hacerlo a un precio muy asequible. Si queréis mirar su estilo de diseño o contactar con él, podéis echarle un vistazo a su página de Facebook: Totalpaná.

Así que ya veis que hay luz al final de túnel y que puedes tener una imagen profesional sin tener que embargarte ni hacer una inversión descomunal. Piensa que siempre podrás mejorar la página más adelante cuando el negocio vaya viento en popa 🙂

¿Qué podéis contarme vosotros? ¿Cómo conseguisteis vuestra primera página web?

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